dissabte, 1 de setembre de 2012

EL FIN DEL MUNDO (2): Cuando Sergio Leone se llamó Romney

"Fueron hombres fuertes, buenos y grandes. Hicieron el Oeste..." Así reza el tópico, la leyenda. Pero cuando Sergio Leone, director italiano, recibe el encargo de realizar su primer western, va a plantearse la necesidad de acabar con el mito de una vez para siempre. Su temperamento latino le lleva a introducir elementos picarescos dentro de la solidez moral del western americano. Así realizará su primer film (Por un puñado de dólares), para el que buscará a Clint Eastwood, actor prácticamente desconocido en Europa, hombre alto y fuerte, con semblante de bueno y apariencia de grande, para que encarne al personaje antimito del típico héroe héroe americano que impone su ley en la praderas de la moral.
Cuando Eastwood rueda con Leone, cuenta ya 34 años. Procede de la televisión americana, donde una serie de telefilms le han hecho popular. Cobra cinco millones de liras a cambio de la necesidad inmediata de trastocar su concepto interpretativo del héroe americano. Clint, al salir de California, declara: "Se trata de una buena ocasión para viajar un poco y conocer otros países que nunca he visto". En la película, Clint liquida él solito y sin la ayuda de nadie a los cinco bandidos más sádicos y crueles de la historia del western. Y por si fuera poco, los mata a todos de golpe con una sola arma. 

Texto de El viajero más lento. Enrique Vila Matas. Páginas 134 - 135. Ed. Seix Barral. Primera edición: septiembre 2011



Aunque no era la asamblea nacional del rifle, con rapidez le devolvieron la bala, prueba de que sigue en el "punto de mira del séptimo de caballería", contracorriente, si existe ese concepto en la política norteamericana o en cualquier política, a menos que uno se quiera remontar a Honecker y aplique la relatividad especial. Desde las páginas de Internacional de El País, que excepto para el ámbito estadounidense se solapa e intersecciona sin rubor con las de La Razón, ABC o El Mundo (renglones copiados de agencias transnacionales que copian de agencias estatales que copian de tíos sentados en una oficina de un local de partido con la radio y la tele en marcha), el fino estilista Eastwood es reducido a cualquier paisaje común que uno pueda imaginarse del 75 hasta nuestros días. Y eso es algo que con la serenidad que le caracteriza, Clint liquidaría con un paradójico, yes I can. Estas cosas con Leone no pasaban. 




Y Antònia Font, claro.




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