dilluns, 1 de febrer de 2010

Escena


Imágenes que podrían estar sacadas de la mente de cualquiera cuando escribió Mundo sumergido, en plan Naranja mecánica inversa: nosotros atados y él proyectando sus visiones sin parar de amebas mutantes como explicación de un cambio, cualquier cambio de paradigma. Nosotros por supuesto escépticos, no vaya a ser cierto.



El vídeo muestra células cardíacas en una placa de cultivo, pero ojo, células cardíacas que antes eran células cutáneas. Estamos hablando de células madre pluripotenciales inducidas. Es decir, la reprogramación de una célula adulta para transformarla en por ejemplo una célula cardíaca. Casi nada al aparato oiga.
(más info en el fantástico blog de Pere Estupinyà Apuntes científicos desde el MIT)

Esto aplicado a la literatura...nada, que me entra la risa floja, ya veo en los mentideros de la cuestión a más de uno rasgándose las vestiduras sobre la pureza de la raza literaria, páginas y páginas de si son o no son. Qué bueno, al menos sería divertido.

Por cierto, están latiendo mientras escuchan la gaita del gran Davey Spillane. Son cardiomiocitos caminando a la luz de un flexo hacia otras fronteras. No seamos cortos, que haya más imaginación en la ciencia que en el arte, donde no hay reglas ni hay nada que se deba cumplir (o así debería ser ponderado por el Tiempo), siempre me ha parecido que seguimos estando más cerca de la Sima de los Huesos que de los anillos de Saturno.

Midnight walker.


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