dilluns, 21 d’abril de 2008

OLEO SOBRE LIENZO 82 x 110 cm

La espera siempre resulta pesada, en los aeropuertos todavía más, especialmente cuando los intervalos se miden en próximos diez minutos, que normalmente se convierten en la próxima media hora, siendo optimistas. El panel indicador muestra otra ciudad a la especificada en el billete propio, y en estos momentos, no se sabe aún en que azarosa puerta iremos a parar al final de nuestras tribulaciones aéreas en tierra. En cualquier caso, entre el libro en la mano, la música en las orejas y los dibujos animados de la tele común, el tiempo pasa más deprisa, y esto último es un decir. Animales multicolores con comportamientos humanos y respuestas antropomorfas se pasean por las 625 líneas, o el LCD o el plasma [no veo bien desde estas distancias]. Las madres siempre con sus hijos, en el regazo o en el medio de la parejita niño-niña. El padre, con el móvil a cuestas del pabellón auditivo o leyendo la última noticia sobre la lesión muscular del delantero centro de su equipo. Defender en estas lides la custodia compartida parece una quimera.

Mientras tanto, You´re so far away, me dice Carol King al oido, y ya no sé si me habla de mi infancia o de lo que está por venir. Anuncios de perfumes, productos sanitarios como salvaslips para tangas, medicamentos para el resfriado común… de nuevo perfumes, se intercalan entre los sueños de los niñ@s: lea las instrucciones y consulte a su farmacéutico, ¿se refieren a las esencias de rosas francesas o al frenadol?. Por último, antes de reanudar la programación “infantil”, nos recuerdan que podemos cambiar el sonido de nuestro móvil con la última versión de la última canción del último CD de alguien de la última edición de operación triunfo.

Parece que finalmente será en la 14, apenas a 25 metros de mi asiento. El personal nervioso ya hace cola para embarcar, cuando el dedo del sobrecargo apenas ha soltado el botón de apagado de la megafonía. Parece que a estas alturas de la película todavía nos cuestan los códigos binarios, unos y ceros, u on-off, es igual. Por cierto, este movimiento es inversamente proporcional a la edad del pasaje, los mayores primero, por cojones normalmente. De manera inmediata, hago un silogismo barato y concluyo que si antes no veían esos dibujos tan extraños y su comportamiento dista mucho que desear de la paciencia madura, la televisión no puede ser tan dañina.

Hoy al menos hay finger, creo que es mi mejor regalo.

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