diumenge, 20 d’abril de 2008

MPR 0.2


Me pregunto si tengo que apuntarme a la lista de espera del programa NOTES (Natural Orifice Transluminal Endoscopic Surgery), cirugía con las mínimas incisiones. Hoy lo he leido, en el Hospital Clínic de Barcelona han resecado una neoplasia [un cáncer, un tumor] renal por laparoscopia y la han sacado por la vagina. Apenas cicatrices externas, más que las dos o tres de escasos centímetros para introducir los instrumentos por el abdomen y ver los órganos internos con una microcámara. Me pregunto si hay manera alguna de sacarme estos perfumes de perdición que se acumulan en el cerebro, de esta visión en gris del atardecer en plena primavera, sin dejar residuos externos de tal evento

El otro día, en mi escarabajo azul con matrícula de Canarias, observé al fin el concepto de magnitud esperando en un semáforo. Quiero decir, me di cuenta de que cualquier objeto geométrico, un segmento de una línea o una figura conforman la base de una teoría. Lo digo porque tu figura en la ducha, o las líneas que se dibujaban en el cuerpo de la chica que cruzó casi en rojo, son el hecho más claro y demostrable de que el infinito existe, que es tanto como decir los fundamentos de mi mecánica sentimental

Tal vez sí, entre el río de la serenidad y las señales de tráfico a las que saludo cada mañana, deba hacerme esa cirugía mínimamente invasiva. Vas a alucinar con estas palabras, fue lo que pensé inmediatamente tras cruzar casi en rojo el semáforo. Pero no, no entendiste más que estaba dispuesto a operarme. Soy una clásica dijiste, tus pensamientos al final se van a volver contra mi. Eres más un número primo que un entero, indivisible por tí mismo

Ayer se me cayó el libro de álgebra de primero en la frente y me hizo una brecha que solamente necesitó un par de puntos de papel. Pensarás [lo sé], que al final me acabé operando y que el laparoscopio me lo habían introducido por el cráneo. Quién sabe, puede ser, ¿a quién coño le importa? puede ser que Omar Khayyam fuera mi cirujano (aunque era poeta y filósofo), puede ser que los números combinados de tanto sí y tanto no, ceros y unos en distribución exponencial, hayan hecho de bisturí para sacarme la primavera gris y el perfume de perdición de C. Klein. Lo que no recuerdo es por qué orificio natural lo han hecho. A través del utrículo o el modiolo y de ahí al conducto auditivo externo creo. Desde luego tú, ya me habías juzgado como a la raíz cuadrada de 2, irracionalmente. Es igual, me he quedado sordo y no te veo

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